Búsqueda personalizada

Meditación: el camino hacia la salud emocional

14. Julio 2008 | Por Mara | Categoría: Desarrollo personal



El estrés y las prisas dominan nuestras vidas de una manera ya casi innata. Cada vez es más habitual sentirnos inmersas en una rutina irreversible que, a menudo, nos ahoga afectando a todos los ámbitos de nuestro día a día. Por esto, encontrar la forma de relajarnos y no perder la armonía espiritual es fundamental para conservar una excelente salud emocional.

A lo largo de toda la historia se han desarrollado diferentes técnicas de meditación (de concentración pura, perceptiva, de abstracción, recogimiento…), cada una de ellas con unos objetivos concretos; pero todas tendentes a adquirir la madurez emocional, el crecimiento interior y el autodesarrollo. En definitiva, se trata de potenciar pensamientos y emociones sanas para afrontar diferentes situaciones, desde las que se repiten asiduamente hasta aquellas que nos desbordan en determinados momentos.

meditación

La meditación debe realizarse con una postura estable, en la que el cuerpo se mueva lo menos posible; el tronco y la cabeza tienen que permanecer erguidos; el ritmo de la respiración debe ser constante y pausado; además, hay que cuidar la atención consciente, esto es, evitar que la mente se distraiga.

Se trata de un entrenamiento del interior que, como tal, requiere constancia y debe alejarse de la pereza y el desinterés. Por otra parte, si estamos decididas a realizar ejercicios de este tipo debemos saber que los resultados no son inmediatos e, incluso, durante la realización de los mismos pueden surgir síntomas poco agradables (tanto físicos: entumecimientos, dolores…como mentales: ansiedad, aburrimiento…).

La meditación es, pues, el camino para alcanzar la salud emocional; pero ésta sólo se conseguirá mediante un esfuerzo correcto y una actitud positiva.

Aquellas lectoras interesadas en las técnicas de meditación les recomiendo las siguientes obras: “El libro de la meditación” de Richard Lawrence y “Yoga en casa” o “El punto de quietud” de Ramiro Calle.

Comentarios cerrados