De vuelta al trabajo
26. Agosto 2008 | Por Mara | Categoría: Desarrollo personalAcaba el mes de agosto y, salvo quienes apuran los últimos días de verano para irse de vacaciones, el resto pone fin a su estancia en la playa o en el pueblo de su infancia.
Hay que volver a casa y empezar a asimilar lo mismo de cada año. Deshacer la maleta, limpiar, lavar la ropa, hacer la compra y, lo peor, mirar por una ventana que sólo muestra enormes edificios que chocan con el aire contaminado. ¿Dónde está el mar?, nos preguntamos.
En estos casos, más de uno prefiere no sacar sus prendas del equipaje y, así, se evita todo lo que viene detrás. Pero no sólo lo hace, sino que además, piensa en los madrugones, en las prisas, en el frío que traerá el invierno o en los pisotones de la calle Preciados. El moreno pasará a la historia hasta el próximo año, por no hablar de los desayunos relajados con el periódico en mano y con una única preocupación: ¿cómo estará hoy el agua del mar?
Entonces, mientras se guardan las bermudas de playa y el bañador recién estrenado de este año, se cae en algo horrible: la vuelta al trabajo. En estos momentos uno se hace pequeño. Sí, como en aquellos tiempos de colegio donde nadie quería volver a empezar, y no paraba de sonar esa musiquita del Corte Ingles que repetía la frase una y otra vez.
La infancia queda lejos, y a este verano le pasará exactamente igual. Pero de nada vale pensar en el pasado, si sabemos que la playa, al año que viene, nos seguirá esperando.