Cuida tus pies

Cuántas de vosotras tenéis unos pies secos, con durezas o grietas y mal cuidados?

Seguro que no olvidais poneros crema hidratante en la cara o en el cuerpo después de la ducha, pero los pies son muchas veces los grandes olvidados.
Absorta en estas profundas elucubraciones me encontraba ayer, cuando decidí hacer algo para remediarlo. Antes de acostarme seguí los pasos que describo más abajo y, la verdad, es que esta mañana mis pies parecen otros.

Esto es lo que necesitas:

– Una palangana o recipiente grande, en la que quepan tus dos pies enteros. También puedes usar el bidet.
– Una toalla
– 1/4 de vaso de sales epsom. Son sulfato de magnesio, y se pueden comprar en las herboristerías. Si no las encuentras, existen en la farmacia algunos productos específicos para pies.
– Unas gotas de aceite de lavanda
– Una piedra pomez
– Una crema hidratante específica para pies, o si no una de manos sirve igual
– Film transparente (rollo de plástico del de envolver bocadillos)
– Unos calcetines

Y esto es lo que tienes que hacer:

– Llena con agua bien caliente la palangana o recipiente, y añádele las sales epsom y las gotas de lavanda.
– Sientate de manera que estés cómoda y puedas poner los pies dentro del agua. Acuérdate de dejar los demás utensilios a mano, y poner la toalla en el suelo si no quieres mojar nada.
– Mete los pies en el agua y relájate durante 15 minutos
– Saca uno de los pies y frótalo con la piedra pómez, poniendo especial atención a los talones y las zonas más resecas y estropeadas. Vuelve a meter el pie en el agua mientras te arreglas el otro.
– Secate ambos pies con la toalla, y aplica una generosa capa de crema hidratante.
– Envuélvelos con el film sin apretar demasiado y ponte los calcetines encima.
– Ya puedes acostarte. Por la mañana verás qué suaves tienes los pies. Para casos extremos, puedes volver a repetir el proceso la noche siguiente. Si no, bastará con que lo hagas una o dos veces al mes.

¿Lo has probado? Cuéntanos qué tal te ha ido!