¿Estudias en la Universidad? Sácate unos euros

¿Te gustaría ganar dinero trabajando desde casa? Quiero presentaros una nueva plataforma para poder conseguir unos euros extra, que nunca vienen mal.
Se llama Mylittlejob. Para apuntarte necesitas hacerlo con tu correo electrónico de la universidad, ya que es sólo para estudiantes universitarios.

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Es una empresa alemana, y hace poco han abierto el registro para estudiantes españoles. Se ofrecen mini trabajos, que no te van a hacer millonaria, pero sí conseguir algo de dinero para el fin de semana o comprar ropa.

Te puedes apuntar en Mylittlejob. Rellenas tus datos, y luego hay que hacer una especie de test, en el que no deben ser muy exigentes, porque yo creo que he fallado un montón y aún y todo lo he pasado. Después, te empezarán a llegar ofertas de trabajo a tu correo, que puedes aceptar o no, según te interese.

Espero que os sea de interés!

Feng Shui: trucos para tu dormitorio

Según los dictados del feng shui, la decoración y organización de tu casa afecta enormemente a tu descanso y niveles de energía. El dormitorio ha de ser utilizado exclusivamente para dormir y para el sexo, y no para trabajar o realizar actividades estresantes. Éstas son algunas recomendaciones para que lo conviertas en un lugar más agradable.

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Elimina el desorden: un entorno lleno de cosas induce a un estado mental de ansiedad. Coloca los libros en la estantería y hazte con unas cajas o cestas para los trastos varios. Aún a riesgo de parecer tu madre, te recuerdo que la ropa debe estar colgada en el armario o en el cubo de la ropa sucia. Un dormitorio libre de “cosas” transmitirá tranquilidad a tu mente.

Traete un trocito de naturaleza: algunos estudios han demostrado que el mero hecho de observar la naturaleza puede reducir la presión sanguínea. No te estoy pidiendo que llenes tu cuarto de plantas, pero sí puedes ayudar a la relajación con una mini-fuente decorativa, un ramo de flores o simples imágenes de paisajes.

Mima tus sentidos: Prueba a colocar una alfombra de tacto agradable sobre la que pisar descalza, o utiliza alguna esencia de aromaterapia de efecto calmante, como la lavanda.

De dos en dos: los objetos en pares transmiten armonía. Intenta colocar dos lámparas iguales, dos mesillas o dos cuadros a juego.

Reorganiza los muebles: Intenta colocar la cama contra una pared y mirando hacia la puerta. Introduce algún elemento de líneas curvas, como el cabecero o una butaca, ya que estas formas transmiten tranquilidad.

Nada de televisión: Aparte de que muchas veces te dormirás más tarde de la cuenta viendo algún programa, los campos electromagnéticos de las teles, ordenadores, u otros electrodomésticos no son beneficiosos para el cerebro. Mantén este tipo de aparatos en otras habitaciones, siempre que puedas.

La procrastinación: por qué no hacemos las cosas

Ultimamente, sobre todo en los sitios web anglosajones, se oye mucho el verbo “to procrastinate”, traducido al español como “procrastinar”. Realmente se trata de un término nuevo para un hábito muy muy viejo. De hecho, no tenemos más que consultar en el diccionario el significado de semejante palabro: procrastinar: diferir, aplazar . Así que se trata simplemente de eso; de no hacer las cosas que tenemos que hacer, dejándolas para más tarde.

¿Y quién no ha caido alguna vez en ello? Todos hemos procrastinado cuando dejábamos los deberes de la escuela para el último momento, o cuando no estudiábamos las lecciones hasta la víspera del examen. Ya de mayores, lo seguimos haciendo cada vez que posponemos cualquier tarea desagradable, en vez de quitárnosla cuanto antes de encima.

por qué procrastinamos

Pero ¿por qué procrastinamos?

Cuando dejamos de hacer las cosas importantes, muchas veces ocupamos el tiempo que deberíamos estar dedicando a éstas en otras actividades más llevaderas y que requieren menos esfuerzo. De esta manera, nos engañamos a nosotros mismos fingiendo que estamos ocupados, y que en cuanto tengamos tiempo volveremos a lo importante. El clásico ejemplo sería otra vez el del estudio; en vez de ponernos de una vez a memorizar el tema, nos dedicamos a ordenar los apuntes, buscar rotuladores de colores para subrayar, contar cuantas páginas debemos estudiar por día, o cualquier otra chorrada en vez de hacer lo que tenemos que hacer. Como estamos delante de los libros, nos da la sensación de que estamos haciendo lo que debemos, pero sin embargo, pasan las horas y vemos sorprendidos que el tiempo no nos ha cundido nada.

La mejor manera de combatir este mal hábito es saber por qué caemos en él. Una de las causas es el no saber distinguir lo importante de lo que no lo es. La persona realmente piensa que no tiene tiempo para hacer cosas que son importantes, cuando lo que ocurre es que está ocupándolo todo en hacer otras cosas que no lo son.

Sin embargo, lo más habitual es procrastinar porque la tarea que debemos hacer nos abruma. No estamos seguros de que vayamos a saberla hacer bien, y el miedo al fracaso nos hace retrasar su ejecución. Pero desgraciadamente, por mucho que la retrasemos, la tarea va a seguir estando ahí y tarde o temprano tendremos que atacarla.

¿Qué hacer para evitar la procrastinación?

El primer paso para eliminar cualquier mal hábito es el darnos cuenta que hemos caido en él. Tenemos que tener claro cuales son las prioridades a la hora de ejecutar nuestros quehaceres, y dedicar más tiempo a las cosas importantes y menos a las que no lo son tanto. Si vemos que no estamos cumpliendo esta norma fundamental, es que estamos procrastinando.

El segundo paso es saber por qué estamos procrastinando esa tarea en particular. ¿nos resulta desagradable? ¿no sabemos por dónde empezar? ¿creemos que seguramente lo hagamos mal?

Por último, deberemos inventar mecanismos para motivarnos, los cuales serán diferentes según cual sea la razón por la que estamos evitando la tarea. Algunos de estos mecanismos podrían ser:

  • Concentrarnos en visualizar la sensación que tendremos una vez que hayamos terminado nuestro quehacer.
  • Si la tarea es muy compleja, dividirla en otras subtareas más sencillas.
  • Fijarnos un horario en el que dedicaremos un tiempo exclusivamente a nuestra tarea, y a continación, como premio, realizaremos otra actividad que nos resulte muy placentera (salir con amigos, ir de compras, ver un capítulo de una serie de tv…)
  • Si son actividades que compartes con otra gente, como estudiar, propón hacer un grupo de estudio, y poneos los unos a los otros pequeñas pruebas o exámenes para obligarte a llevar las cosas al día.

Cómo ser feliz

cómo ser feliz

  • Relacionate
    La relación con la familia, amigos, compañeros de trabajo y vecinos enriquece nuestra vida, y nos aporta el apoyo que a veces necesitamos.
  • Permanece activo
    Practicar deporte, tener aficiones como la jardinería o el baile, o simplemente pasear te harán sentir bien y te mantendrán ágil y en forma.
  • Sé curioso
    Aprende a apreciar la belleza de lo cotidiano y el encanto de lo diferente. Así descubrirás lo que verdaderamente te interesa.
  • Aprende
    A arreglar tu bici, a tocar un instrumento, a cocinar… Los retos provocan satisfacción, diversión y confianza en uno mismo.
  • Da
    Ayudando tanto a conocidos como a desconocidos esparces tu propia felicidad.

Técnicas de estudio: la concentración

Desde hace unas semanas he decidido preparame unas oposiciones. Por si algunas no sabeis lo que esto significa, se trata de aprenderse de memoria un montón de temas, muchos de ellos de legislación que, aunque a algunos les parezca algo apasionante a mi, la verdad, me resulta algo más bien árido y aburrido.

Así que he decido que el plan de ataque será el intentar sacar el máximo provecho a cada minuto que pase delante de los apuntes, es decir, estudiar lo menos posible pero sin dejar de conseguir mi objetivo: aprobar.

Para ello es muy importante aprender a estudiar, y como creo que muchas de vosotras sois también estudiantes he pensado que no estaría mal que compartiésemos nuestras técnicas de estudio.

técnicas de estudio: la concentración

La primera carencia que he notado en mi es la concentración, algo importantísimo para poder mantenerse delante del libro reteniendo la información, y no pensando en si me compro o no los pantalones que vi ayer en el centro comercial. Así que me he lanzado a la búsqueda de algunos consejillos que me ayuden a mejorarla, y esto es lo que he encontrado:

  • Haz paradas en el estudio, pero paradas planificadas, no descansos injustificados cada pocos minutos. Cada vez que te pilles a tí misma sin estudiar identifica la fuente de la distracción y ELIMINALA. Bueno, tal vez los pensamientos no se pueden eliminar tan fácilmente, pero sí otras distracciones como el messenger, el móvil, el correo electrónico, etc. Si no puedes resistirte a ellos y no necesitas el ordenador para estudiar, apágalo. Y si lo usas, no te conectes a internet, fuente de distracciones a gogó.
  • No estudies con la tele encendida. Algunas veces pensamos que, ya que no hemos estudiado lo suficiente durante el día, tal vez si nos llevamos el libro al sofá podremos estudiar con un hemisferio cerebral mientras vemos la serie con el otro. Pues no, esto no funciona. Si vas a estudiar, estudia. Si vas a ver la tele, disfruta del programa.
  • Respecto a la música hay distintas opiniones. Hay quien se concentra mejor con silencio total y, sin embargo, otras personas prefieren poner algo de música suave. Yo, hasta ahora, siempre había preferido el silencio, más que nada porque la música que normalmente escucho es más como para cantar que para concentrarse en el estudio. Sin embargo, en algún sitio leí que la música clásica, sobre todo la del barroco, estimulaba el cerebro y mejoraba la concentración. Lo probé y me gustó, así que ahora abro el programita de Last FM y busco por la etiqueta (tag) “barroco”. Así tengo continuamente de fondo este tipo de música a un volumen muy bajo.
  • Avisa en casa que estás estudiando y pide la colaboración de la familia o compañeros para poder hacerlo lo mejor posible. Diles que no te interrumpan para nada, y que no entren en la habitación bajo ningún concepto (bueno, sólo si la casa está ardiendo y tú no te has enterado).
  • No estudies con el estómago vacío. Es muy difícil concentrase cuando se tiene hambre, pero tampoco te pases, porque tras una gran comilona es muy probable que te entre el sueño. Lo ideal es tomar pequeños tentenpiés, de manera que nunca estés más de 3 horas sin comer nada.
  • Tómate el estudio como si de un trabajo se tratase. Ponte un horario, con descansos cortos cada hora, y piensa que, igual que uno no puede faltar a la oficina, tampoco tú puedes faltar a tu cita con los libros. Al principio es muy difícil mantenerse concentrado mucho tiempo, pero si poco a poco te resultará más fácil.
  • Estudiar no es leer. Sólo leyendo te aburrirás y no te cundirá nada el tiempo. Hay que estudiar de una manera activa, haciendo esquemas y resúmenes, inventando juegos que te ayuden la memorizar, o haciendo como que eres el profesor y debes explicar la lección delante de los alumnos. Hay muchas maneras de estudiar que no consisten en leer y repetir lo mismo miles de veces. En otro artículo profundizaré más en ellas.

Y hasta aquí los consejos del capítulo de hoy. En próximas entradas comentaré algunos otros aspectos del estudio que se pueden mejorar para sacar el máximo partido a cada minuto. Si tienes otros trucos, no dudes en compartirlos en los comentarios.